13 agosto, 2009

GENI Y EL ZEPELIN

DIÁLOGOS CON KIERKEGAARD

M.A: Te siento otro por aquí

K: No me sorprendería que tuvieras esa percepción... finalmente, nuestro contenido "toma la forma del contenedor"... y con las letras no es del todo diferente

M.A: Siento las manos muy raras ¿Por qué el regreso a lo originario siempre es tan doloroso? ¿Por qué lo originario siempre implica el mal?

K: No es "malo" en el sentido de "absolutamente malo" (al menos a este nivel) Es solo "malo" en el orden de términos que implica necesariamente la vida de la comunidad, la interacción ordenada de individuos, "the crowd"

M.A: “Toda la cultura se funda en la representación del deseo como pulsión mimética, que da origen a la violencia en el seno de la comunidad, y la sacralización de dicha violencia por la vía del mecanismo sacrificial del chivo expiatorio"

¡Justo en mis narices! Lo tengo a un lado, justo aquí. No le había puesto atención antes. Miré a un lado y justo me lo tope en mi “sujeta papeles”

K: ¿Girard?
M.A: Así es, Girard.
Este texto que me mandaste, el de Haiku y Heidegger, me asustó mucho. Lo primero que vi fue esto:
“¿Venís a picotearme los ojos? Aún vivo, revuelo de moscas”

¿Recuerdas el cuento que te conté? El de moscas y los tótems. Lo escribí hace cuatro años, justo al terminar un ciclo.

K: ¿aquello no fue por Sartre?

M.A: No, la cuestión de las moscas vino por otro lado. Siempre me persiguen, y cuando a las demás personas les parecen repugnantes, yo me enojó.

K: ¿Por qué?

M.A: Porque no me parecen repugnantes. Porque no me gusta que todos las espantes. No me gusta que a todos les moleste su presencia… sé que en el fondo todo esto tiene que ver un poco conmigo.

K: ¿Eres una mosca?

M.A: Así me siento a veces...como si mi presencia molestara a los demás.

Antes tenía la capacidad de desenmascarar sin darme cuenta y creo que eso molestaba a la gente. De niño uno puede desenmascarar fácilmente. Uno crece y se vuelve un poco ciego. Y ahora, cuando uno intenta hacerlo se pone nervioso. Aquello oculto molesta y te persigue como una mosca…. creo que ya me fui muy lejos…



K: Tal vez no. La comunidad, la manada (el hombre que mimetiza al hombre) funciona únicamente sobre dos principios fundacionales. Uno explícito (casi en piedra, casi en tótem) y el otro, oculto... como si fuese tradición oral que se comunica por las noches, uno a uno, hablando muy quedo.
El principio de lo público y el principio de lo privado...
La vida de lo común exige que el hombre se haga a sí mismo público, que no oculte nada, que todo él (sus deseos, sus intenciones, sus acciones, sus propósitos y motivaciones) se haga de dominio público. Este es el derecho de justificación surgido de la percepción de que el acto del hombre sólo puede ser bueno si todos lo reconocen como tal y para ello debe haber comprensión pública de la acción... desde aquí, la acción radicalmente privada es perversa, pues implica una relación de poder (yo me situó por encima de ti porque sé algo que no sabes, y aun así, no te lo comunico…
Pero la comunidad requiere también lo privado. El derecho de privacidad es lo que garantiza que yo siga siendo yo y no "todos a la vez" el derecho de NO TODOS sepan TODO

Parecería contradictorio, ¿no?

Pero no es así, no para la organización de individuos. El derecho de privacidad es una condición del derecho de justificación... lo que yo sé y que tengo derecho de que NO TODOS lo sepan, es algo que EVENTUALMENTE, ALGUIEN que no soy yo, lo sabrá. De modo que el derecho de privacidad es un derecho paliativo... sólo lo tenemos ahí para conservar la identidad. ¿Entiendes?

M.A: Si, entiendo. Pero ¿Por qué queremos conservar la identidad? Es decir, yo toda mi vida pensé que lo privado era conocido por todos... actuaba como si todo lo que era privado pudiera ser develado por los otros.... Por eso tanto problema con mi identidad.

K: Sí... el hombre, en comunidad, quiere conservar la identidad por el mérito. El mérito es el escenario más simple de moralidad. Mientras una ética se aleja del mérito (el interés), más "ideal" se vuelve, y como tal, no es realizable

"Paradigmáticamente” si yo no conservo la identidad, nadie puede reconocer(me) la bondad de mis acciones en oposición a la maldad de las acciones del otro.

M.A: ¡Es eso! , ¡Justo eso! .... Nunca he podido conservar una identidad. Siempre mis acciones parecen malas ante los demás. Recuerdo muchos episodios de cuando era pequeña. Siempre me acusaban aunque no hubiera hecho nada. Había un tío que siempre se burlaba de mí, decía que era como un perro pues mordía a los niños del kínder. Era más fácil acusarme a mí, era más fácil señalar mi maldad antes de señalar la suya.

DIÁLOGOS CON KIERKEGAARD

Le pedí de favor a un amigo que me explicara el modo en que camino, dijo lo siguiente:

Tú recorres el mismo camino que yo, pero de adelante hacia atrás y con los pies chuecos. Como la la gente en las películas. Gente que corre en la nieve y tiene que ocultar su rastro. Gente que parece caminar torpemente. Tú lo haces, pero lo haces adrede, como poniendo el pie izquierdo sobre la huella derecha. Lo haces como bailando. Como entre bailar y jugar al avión.

DE LA IMAGEN INVERTIDA




Liso cristal en noche
brinda la esfera en pútrido agujero en llamas.
...sorprendido alcance al techo,
caminar ahora en reflejos de mentira

Sublime el caminar,
a lo alto tocar un lento balbuceo,
balbuceo del éxtasis encendido

¡Cielo!

...del espejo alcanza a la locura crea,
locura del reflejo insípido:
transparente pisoteo de una nueva imagen ,
la imagen del mareo.

Imagen vertical
ante la cara en un sueño un ojo …
Ojo del deseo que se vierte sobre la lluvia siempre,
siempre…siempre.

MOSCAS


Mi visión de la mosca es tan dulce como un paseo por las calles de la ciudad en los días que el humo sofoca alguno de mis sentidos y el olor a pollo y carne que despide el mercado se extiende a lo largo de la avenida. El éxtasis que llena a mi mente la imagen de su aleteo constante, sus paradas continuas y su rápido escapar a la muerte, es tan grande como las distracciones que me hacen seguir viviendo…

Que color tan opaco se extendía a lo largo de la habitación, aquella habitación que me causaba un miedo incontrolable tras los múltiples sucesos que se dieron lugar en el tugurio de nombre aquel que no se puede recordar pero que permanece latente en imágenes de todo tipo, que trasformas con el tiempo, y que terminan siendo la única muestra evidente de que tus experiencias no han sido alucinaciones…

SOLEDAD




Y me recuerdo sola, intentando llenar los espacios vacios, llenando el tiempo en los recreos con pasos, llenando todo con mí caminar, tan lento, recorriendo todo el patio una y otra vez. Aquellas horas eran eternas, esperaba que sonara la chichara para masificarme, para diluirme entre la gente, para olvidar mi soledad. En aquellos tiempos necesitaba tanto de un cuarto vacio, de un baño, de un cuarto pequeño en el cual introducirme y convertirme en una bola. Deseaba que mis manos tocaran mis pies, deseaba tanto regresar al vientre de mi madre y olvidarme de mi misma. Tan solo podía imaginar conversaciones, miraba aquellos grupos de niñas, miraba sus juegos e intentaba reproducirlos en mi cabeza. Mi vida en ese entonces consistía en imaginar, mis acciones se limitaban al pensamiento.

CONFETI VERDE


Sentada, sí, en pisos de un azul que apenas vuelca al blanco. Sentada, si, y en colores diluida sin recobrar un poco de turquesa. Verde…bofetada de un alcance casi rojo. ¡Mirar adentro, queriendo imagen de confeti-fiesta, queriendo imagen de risa-niño! Ni risas, ni niños…olvida, olvida. ¡Olvidar las piernas! ¡Olvidar el cuerpo y mirar adentro! Sillón en espera de grito, garganta en espera de llanto. Llanto, ahora vuelto mueca. Silencio dirigido a puerta-mirada, alma, perseguida por fantasma de nuevo verde. Ilusión de pasos en pasillo muerto, ojo en puerta, vidente. Ni ojos ni pasos.