
Me parece interesante el tema del olvido, olvido que convierte a la crueldad en una crueldad torcida y enfermiza , crueldad que se oculta, crueldad que no es revelada en su totalidad. Sin embargo, pareciera que la historia irremediablemente conlleva al olvido. ¿Será entonces necesario un movimiento de retrotracción en la sociedad? ¿Un movimiento en el cual se intenten recordar los orígenes?. Debemos antes de pensar que el acto de recordar no es idéntico al acto de vivir. Es por eso que el teatro puede revivir tales orígenes. Pero, para poder retornar a la armonía entre naturaleza y cultura, sería necesario romper la barrera entre representación y presentación.
De nuevo aparece el tema de la verdad olvidada. Sin embargo pienso en México, México tiene una historia reciente de olvido. Su olvido lo ha llevado a una situación sumamente enferma en la cual la risa surge como sustituto del llanto. Hay tanta crueldad disfrazada, pero el disfraz de ésta crueldad aún no está tan elaborado como el de las sociedades europeas. Pienso en la risa del mexicano, pienso en su amabilidad con los extranjeros. Pienso que en México se devela, como a manea de teatro, lo visible de la crueldad. México no se encuentra tan alejado de los mitos y de la violencia fundadora… no se encuentra tan alejado de los sacrificios que constituyen a una sociedad. En México pueden develarse los orígenes. México es un pueblo que sufre. México es una especie de microcosmos. Es el paradigma de aquello que ha sucedido con en la civilización, y lo es pues aquí se dio el olvido, pero de una manera más desenfrenada, más próxima. México está más cercano a sus dioses arcaicos. Éste fenómeno tan peculiar ha permitido que se vean, como a manera de lupa, los acontecimientos que se dieron de manera lenta en la cultura occidental (el olvido de los mitos, y la razón de Themis impuesta) . Nos forzaron a olvidar. Sin embargo, aquella forma en que se dio el olvido, constituye un punto a nuestro favor, pues, hace que se “caricaturicen” ciertos rasgos de la crueldad, nos convierte en un teatro de la humanidad, donde lo invisible se hace visible. México es como un chivo expiatorio. Es el paradigma de la decadencia. Es el mito.
