Mañana
me vestirán con cenizas al alba,
me llenarán la boca de flores,
Aprenderé a dormir
en la memoria de un muro,
en la respiración
de un animal que sueña.
Artaud parece un pajaro-niño-loco ir al minuto 7: 57 (gracias jofo)
CONFETI VERDE
CONFETI VERDE
Tengo miedo de dejar escapar las cosas y al pasar los años ser una anciana con dos botes de confeti, extrañando un bote de pintura verde.
Cuando era niña el mundo entero cabía en una cama: juguetes, ropa, lámparas, pulseras, plumas… Ahora siento que estoy lanzada en dados rojos, listones, fichas, sin poder recuperarlo todo… y es que dos botes de confeti no arman un mundo, ni siquiera un florero. En cambio, dos botes de confeti y un bote de pintura verde me bastan para recuperar aquello que llamo mundo.
En un principio pensaba en la idea de “documentarnos”, planeaba hacer una revista en la cual pudiéramos narrarnos a modo de historieta, a través de cuentos ajenos, a través de grabaciones, música, cronologías, etc.
La idea surgió por ahí de mayo del 2005. En aquel entonces escribía un cuento sobre tótems y moscas. El personaje tenía la obsesión de coleccionar personas, de apropiarse de otras identidades. Para hacerlo, tenía que robar moscas, moscas que perseguían a cada persona y que representaban la parte más repugnante de todas ellas. La colección de moscas crecía de manera tal que era imposible retenerlas en una “jaula”.
Bien, de un tiempo para acá se han venido sucediendo una serie de eventos que crecen a manera colección-mosca, es decir, de una manera errática. Un evento de pronto desencadena una serie de relaciones imposibles de retener en red. Es así que me he puesto a hacerla de detective intentando entrelazar dichos eventos.
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