Envuelta en rosas por la noche,
palpando el viento que ahora mueve todo.
Palpando el viento
que retorna todo en forma de hojas y cenizas.
El viento que retorna.
Todo transmutado.
Todo con un toque de susurro nocturno.
Viento,
grito de lobo.
Viento,
susurro de grillo.
Recitas lo que traes entre tus manos,
recitas pétalos y polvo.
Con tu canto el árbol ríe a carcajadas.
Con tu canto.
Sueles despertar al mar.
Sueles despertar a la montaña
y ella se asoma al medio día,
aún cansada de estar entre las nubes.
Montaña oculta,
el viento te despierta.
Montaña oculta
todo te acaricia,
las sombras, la niebla y el viento.
Pero el viento te canta.
Sobre todo te canta.
Él canta todo lo que toca
y con cada forma se despliega un canto distinto.
Viento, cantas pájaros y lobos,
pero no cantas mi alma.
Te has olvidado de ella,
informe.
Tu forma.
Mi alma.
Ni un canto del viento que recite mi alma.
Mi alma,
oculta entre las nubes.
Mi alma.
Envuelta en rosas por la noche.
Mi cuerpo,
palpando el viento que ahora mueve todo.
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