Escuchábamos un horizonte marino,
lleno de algas,
de espuma,
de olas.
Tú cantabas como el mar en aquellos días,
Brisa triste
Perseguías a los peces,
Como un buzo
Te llenabas de algas
En el alma
Un corazón
En el mar
Un corazón
El mar te perseguía en aquellos días
Y tú cantabas como un gato moribundo
Como suricata melancólica
Y llegaste a los desiertos
Como un ave
le cantabas a la arena
para recordarle el mar
ella confundió los cactus con corales
y comenzó a llamarle peces a los lobos
tú arrullabas a la arena con tu canto de mar
brisa triste
ella nunca recordará el océano
deja de pedirle que grite,
ella es silencio
ella
pero síguela arrullando
llegará el día en que se vuelva loca
y confunda el mar con el desierto
llegará el día en que se vuelva loca
y tenga gesto de gota
de pez
de medusa
de tormenta
ese día llegará
escuchará las olas en tus cantos
recordará a los hombres buenos
en ella dejarán de habitar serpientes
halcones
lobos
pero advierte,
y adviértele bien
que incluso en el mar se esconde el Leviatán,
que no hay lugar dónde escapar,
que no hay lugar seguro,
sólo el silencio.
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