12 agosto, 2011

Mariposa

María se posa en el agua
olvidando que no es un pez.
Ella quiere ser tal vez un holocauntus,
y olvidar las ramas,
olvidar el cielo,
olvidarlo todo.
Pero María carga colores de otro mundo.
Sus colores están dispuestos para ser del viento,
no para ser del mar,
ni para ser del lago.
Sus colores.
Y es que todo animal desea ser otro animal.
Dejar de llamarle pez al pez, y comenzarlo a llamar por otro nombre, comencemos a llamar al pez pájaro,
y al pájaro rana.
Llegará el día en que las mariposas canten,
llegará el día en que los pájaros naden y disfruten de la vista del océano.
Que los elefantes se tornen color turquesa,
color de sol,
color de luna.
Que todo se transforme.
Que olvidemos poco a poco la sustancia de las cosas.
Yo solo deseo que las mariposas canten.
Yo solo deseo.
Convertirme en otra cosa.
Que de mi boca nazcan flores,
nazcan lunas,
nazcan soles.
Que de mi boca nazca el mundo entero.

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